Una de las líneas directrices de la metodología en la Educación Infantil es la que se refiere a que ésta debe de ser activa. La actividad es la fuente principal del aprendizaje y desarrollo en la infancia. La actividad es imprescindible tanto para el desarrollo físico y psicomotor como para la construcción del conocimiento. A través de la propia actividad, en continuo intercambio e interacción con el medio, el niño aprende y transforma la realidad.

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