La Educación Plástica constituye uno de los lenguajes con mayores posibilidades de expresión que, junto con la Educación Musical y la Dramatización, potencia el desarrollo de la comunicación no verbal.
La riqueza de los medios que utiliza, junto a la sencillez de las técnicas de las que se sirve y la gran variedad de soportes sobre los que trabaja, han hecho de esta materia un componente indispensable e insustituible en el ámbito educativo, sobre todo en la etapa infantil.
Su estudio se configura a partir de la evolución, factores de desarrollo y aspectos psicológicos, de tal manera que el maestro sepa de dónde parte en cada caso, cómo puede intervenir, qué debe valorar y el porqué de todo ello.

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