LA CONSTRUCCIÓN DE LOS LÍMITES

Dependemos de otro para sobrevivir por un tiempo más largo que el de cualquier otra especie. Aquí ya empezamos a construir límites con los hijos. Límites, envolturas corporales y emocionales que comienzan cuidando y atendiendo sus necesidades, sus dolores, sus temores, sus angustias, porque somos nosotros, los adultos, los que le damos sentido a eso que él/ella no puede darle y le atormenta. Buscamos en nuestros saberes, en la cultura, en nuestros vínculos de confianza, en el médico, en nuestra historia… en lo que aprendimos cuando nosotros mismos fuimos cuidados y atendidos; entonces lo arropamos, lo abrazamos, lo miramos, le hablamos, le ofrecemos el alimento, lo envolvemos con caricias, miradas, arrullos, calor, palabra… con PRESENCIA.

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