A los tres años, uno de cada tres niños ya tiene caries; a los cuatro años, el porcentaje asciende al 63 por ciento; y, a los cinco años, se sitúa casi en el 85 por ciento.  

Hay que enseñar al niño a lavarse los dientes: la caries de un diente de leche nunca debe infravalorarse, ya que si no se cura con rapidez, puede provocar una inflamación. 

Además, si el diente careado está tan dañado que debe extraerse, se formará un espacio vacío y los dientes permanentes crecerán de forma desordenada, con lo que será necesario una ortodoncia para corregirlos. Sigue leyendo