Muchas veces decimos: “¡qué bien! lo hace solito”, ¿eso quiere decir que es AUTÓNOMO? La autonomía constituye un aspecto de gran importancia en la etapa de infantil, debe tenerse en cuenta y generar estrategias necesarias para desarrollarla.

Podemos definir AUTONOMÍA como el concepto que expresa la capacidad para darse normas a uno mismo sin influencia de presiones externas o internas, es la condición del individuo que no depende de nadie en ciertos conceptos. Se opone a heteronimia. Cuando las normas vienen del exterior, como que debe lavarse las manos antes de comer, debe comer sin ensuciarse o debe recoger sus juguetes, se considera heteronimia, el niño no lo hace por sí mismo sino porque se lo han dicho. Esto no sería autonomía por muy solo que lo haga.

La conquista de la autonomía en esta etapa comienza con el “conocimiento de uno mismo” para posteriormente, poder descubrir y reconocer a “los otros” y poseer comportamientos y decisiones propias. Para que un niño comience a ser autónomo es necesario que comience a verse como un individuo diferente a los demás. Para que esto se lleve a cabo es imprescindible que se desarrollen diferentes aspectos: 

  • Desarrollo psicomotor: debe de tener las oportunidades y ser capaz de manipular los objetos sin ayuda externa
  • Desarrollo intelectual: para que pueda interpretar las relaciones con los objetos, con los demás y con el mundo 
  • Desarrollo afectivo-social: permitirá establecer relaciones afectivas e irá abandonando poco a poco el egocentrismo.

Una vez que el niño avanza en el conocimiento de sí mismo, inicia la interiorización, entra en el campo de la autonomía aunque dista de ser realmente autónomo. Para que llegue a ser verdaderamente autónomo precisa tanto de libertad como de orientación que le ayude a experimentar la responsabilidad dentro de las tareas propias de cada etapa.

Piaget en el comentario que hizo del artículo 26 de la Declaración de los Derechos del hombre, dice: “El derecho a la educación no es solamente el derecho a frecuentar la escuela, es también, dado que la educación apunta al pleno desarrollo de la personalidad, el derecho a encontrar en esta escuela todo lo necesario para construir una razón dinámica y una conciencia moral viva” Por esta razón en la etapa de educación infantil se debe potenciar el desarrollo de los diferentes ámbitos, para que así pueda desenvolverse autónomamente en su entorno. De esto se deriva la necesidad de trabajar una doble perspectiva:

– Autonomía personal, tratar la faceta del individuo como ser individual

– Autonomía social, faceta del individuo como ser social

Individualización y socialización: necesidades básicas para la adquisición de la autonomía. La educación debe dirigirse a cada individuo particular teniendo en cuenta sus características y posibilidades, cuidando en todo momento la dimensión social del individuo, ya que va a ser la que permita establecer relaciones con los demás e integrarse socialmente.

Los niños llegan a una edad que quieren hacerlo todo solos, debemos permitírselo para que experimenten sus acciones, siempre y cuando no comprometa su vida o la de otros. Así se irá dando cuenta que sus acciones tienen consecuencias y cuáles les gusta y cuáles no, y así poder ir adquiriendo esa autonomía sin intervención del exterior.

Por: Marta Villegas y Beatriz Glez

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