¿Cómo el niño percibe su entorno y cómo se van desarrollando los sentidos? El bebé percibe su entorno a través de los sentidos. En el momento del nacimiento todas las modalidades sensoriales son funcionales, aunque de forma progresiva y en un espacio relativamente reducido de tiempo (seis meses) se vayan perfeccionando. También de forma gradual la percepción va integrando las informaciones que le llegan de las diferentes modalidades sensoriales. Las competencias perceptivas están al servicio de la relación del niño con los objetos y personas del mundo que le rodea. Los aspectos del entorno que va percibiendo el niño son aquellos que pueden tener consecuencias positivas o negativas para él.

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  • Percepción visual. El recién nacido ve, pero con una agudeza visual pobre. Sigue con la mirada un objeto con breves sacudidas hasta los 2 meses, y con un movimiento suave y continuado a partir de esta edad. La agudeza visual  progresa rápidamente, tanto que alrededor de los 5 meses  prácticamente semejante a la de los adultos. Los recién nacidos miran los detalles más que la figura de la que forman parte. Se fijan más en la barbilla y en el contorno del cabello que en el resto de la cara cuando tienen 1 mes. Antes de los 4 meses miran toda la configuración de la cara, y pueden distinguir una cara de otra. Prefiere los estímulos brillantes a los que no lo son, los contrastes a la monotonía, el movimiento a lo estático, el color a la ausencia de color, y los estímulos que producen sonido a los que no suenan.
  • Percepción auditiva. Los recién nacidos oyen y son sensibles a la intensidad de los sonidos: su ritmo cardíaco y sus movimientos corporales aumentan a medida que aumenta la intensidad del sonido; los ruidos fuertes le perturban; la voz de su madre y la música suave le tranquilizan. Antes de los 3 días puede diferenciar la voz de la madre, de la de otra mujer desconocida.

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  • El olfato. Los neonatos pueden distinguir diferentes olores. Con menos de 5 días pueden localizar un olor fuerte en el espacio, dándose la vuelta hacia el lado de donde proviene el olor. 
  • El gusto. El neonato prefiere los sabores dulces a los salados, ácidos a los amargos. Al acercarle a la boca un dedo cubierto de azúcar, lo succiona y lo sigue cuando se retira; si el dedo está cubierto de sal, hace una mueca y no lo succiona. 
  • El tacto. Equivale al lenguaje en el recién nacido. A través del contacto con la piel de su madre capta sus vibraciones y experimenta los sentimientos que ella le proporciona. El neonato es sensible a la presión y al dolor.

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    Con 3 años ya identifica visualmente un objeto siguiendo su forma, tamaño o color del modelo que se le presenta. Este tipo de elección visual nos indica que el niño ya tiene en cuenta que existen varios objetos que pueden tener la misma propiedad. Este avance permite que el niño vaya interiorizando formas y colores utilizando como modelos permanentes algunos de los objetos que conoce (ejemplo: el muñeco es rojo como el coche de papá).

    Entre los 3 y 4 años asimilan los patrones referenciales de forma (lo que es circular, triangular o cuadrado). El niño de 4 años capta las propiedades de los objetos distinguiendo entre diversas formas, colores y tamaños. En definitiva va consolidando su conocimiento de las propiedades perceptibles de los objetos. Una vez que relaciona grupos de objetos no le será difícil percatarse de que en unos hay más objetos que en otros, es decir, irá formando modelos de cantidad. El desarrollo en las organizaciones espacial y temporal le facilitarán la capacidad para ordenar objetos y acontecimientos. Un niño de esta edad juega, haciendo que un objeto represente a algo distinto de lo que en realidad es, que habla utilizando palabras que representan a cosas o a hechos lejanos, y es capaz de imitar a algo o a alguien que ha visto hace unos días. Cuando el niño tiene capacidad para representar las cosas con símbolos, su desarrollo psicomotor y su desarrollo cognitivo interactúan en una unidad indivisible que potencia al niño para una gran diversidad de conocimientos.

    Por: Marta Villegas y Beatriz Glez

     

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