LOS NIÑOS QUE JUEGAN CON MUÑECAS

Los niños/as disfrutan jugando y necesitan jugar. El placer del juego por si mismo es garantía de crecimiento y desarrollo porque, en el juego el niño/a explora, investiga y pone en escena buena parte de sus curiosidades e inquietudes. Cuando jugamos tenemos el privilegio de poder crear otras realidades, de aprender, incluso de representar fantasías o mundos imaginarios, y siempre a través del placer.

Sabemos que jugar es una necesidad, también sabemos  que a jugar se aprende, se aprenden las formas, las normas, las posibilidades… El hecho de jugar también esta sometido a un discurso social.


Desde el mundo de los adultos y desde el discurso mediático (publicidad…) enseñamos y modulamos formatos de juego en ocasiones vinculados al sexo y los niños/as que, evidentemente, nos observan, reproducen nuestras transmisiones.

Esta imagen tanto desde la parte social como desde la simbólica  están alimentadas por contenidos relativos al sexo, pero vemos que para los niños/as es importante en un momento determinado de su evolución contrastar estos significados para confirmar su identidad.

Los niños deben poder jugar con muñecas sin tener que esconderse por sospechar que lo que están haciendo pueda considerarse poco legitimo; del mismo modo que las niñas que lo deseen deben poder disfrutar jugando al fútbol sin que eso implique en modo alguno una condición de identidad sexual determinada.

 



El juego indiscutiblemente debe liberarse de la división por sexo.

El hecho de flexibilizar desde el mundo de los adultos sobre la división por sexos en el juego permitirá que a través del propio juego nuestros niños/as investiguen sobre aspectos relativos a la feminidad y a la masculinidad.

Consideramos que cualquier muestra de interés por parte de los niños/as por juegos y juguetes plurales, que hablen de la existencia de los demás  ayudaran a crecer y a consolidar una identidad sana y equilibrada.

La libertad en el juego se garantizará cuando cualquier niño o niña que lo desee pueda jugar sin ambivalencias ni coacciones.


¿Cuál es, entonces, el papel de los padres en esta parte tan ineludible de su crecimiento?


Como primeros referentes que sois para vuestros hijos, se trata de un papel de responsabilidad y acompañamiento.

Es bastante fácil coincidir en la importancia de acompañar a los hijos en el descubrimiento, la investigación y la búsqueda del placer mediante el juego.

También debemos ser capaces de percibir en nosotros cambios de actitud con respecto a cómo eligen niños y niñas los contenidos de sus juegos y sus juguetes.

La identidad en términos generales y la identidad sexual en concreto se van formando a lo largo de los años, nutriéndose de los aspectos propios de la personalidad, de las experiencias vividas y de las interpretaciones que se hacen de esas vivencias.

Cada niños y cada niña irán resolviendo las cuestiones relativas al desarrollo de su identidad de forma individual y exclusiva. Para poder hacerlo de un modo enriquecedor necesitarán el acompañamiento incuestionable de sus padres, que serán un puente de conexión entre ellos y el mundo que les rodea.

De la interpretación que como padres y adultos hagamos del contexto, vuestros hijos sacarán algunas de sus herramientas para crecer. Por lo tanto, si nuestra actitud ante la elección en el juego es abierta y respetuosa, igual que en otros aspectos educativos, vuestros hijos/as crecerán emocionalmente sanos y seguros, sintiéndose válidos y respetados como sujetos que son, independientemente de cuál sea su posterior orientación sexual.

Por: Marta Villegas y Beatriz Glez

Basado en: Articulo “Los niños que juegan con muñecas” Elena Ramírez Gámez

 



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