Podemos afirmar que su característica común es la limitación en el fundamento de los cuatro componentes del lenguaje (fonético-fonológico, semántico, morfo-sintáctico y pragmático), una vez descartadas patologías auditivas, cognitivas y motrices.

Dentro de este grupo nos encontramos con los siguientes:

– Retraso simple del lenguaje es la detención temporal o lentitud de la evolución madurativa del niño en los cuatro componentes del lenguaje, no presentándose alteración evidente en las capacidades mental, sensorial, motora o relacional. El lenguaje aparece más tarde de lo habitual y evoluciona lentamente. No se conoce claramente su etiología y su característica fundamental es el evidente retraso en el lenguaje productivo, junto a una aparente buena comprensión.

– Disfasia o perturbación severa o grave de la elaboración del lenguaje. Se encuentra alterada tanto la expresión como la comprensión, en un niño de inteligencia normal que no tiene trastornos sensoriomotores mayores. Los niños con disfasia son incapaces de organizar el lenguaje, y, por lo tanto, de poderlo manejar, emplear y utilizar. Presenta un conjunto de síntomas extremadamente complejos que afectan a todos los aspectos del lenguaje y aparecen asociados a otros trastornos evolutivos. Afecta la percepción, la integración y la conceptualización del lenguaje. Si la expresión está afectada, el primer lenguaje no aparece hasta los 5 ó 6 años o, en algunos casos, no aparece nunca. Cuando lo hace, se limita a la producción de algunas palabras, generalmente incomprensibles para los no familiares. Si la comprensión está afectada, aparecen problemas para comprender el sentido de las frases complejas e ideas abstractas, lo que da lugar a respuestas fuera de contexto de las preguntas. Si la expresión y la comprensión están afectadas (disfasia mixta), el lenguaje es casi nulo. El niño presenta muy poca atención a los sonidos en general y su expresión se limita habitualmente a gritos y a una jerga entonativa que acompaña sus gestos y mímica natural. La evolución, aunque lenta, puede responder a una intervención pedagógica del lenguaje si recurrimos a los sistemas alternativos de comunicación.


– Afasia, es la pérdida total o parcial de la capacidad de formulación, de expresión y/o comprensión de los signos del lenguaje, producida por una lesión cerebral adquirida y localizada, generalmente, en la corteza cerebral que rodea la fisura de Rolando del hemisferio izquierdo. Las afasias en los niños tienen unas características especiales, ya que su cerebro no ha alcanzado la total maduración, por lo que tienen un pronóstico mucho más favorable que las afasias en los adultos. En función del área afectada, podremos hablar de una afasia expresiva o de Broca (encontrándose alterada la expresión, pudiendo llegar a la falta completa de lenguaje) o de una afasia comprensiva o de Wernicke (fallando la comprensión del lenguaje, tanto oral como escrito).

Por: Marta Villegas y Beatriz Glez

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