ALTERACIONES DEL HABLA , o alteraciones que afectan a las formas estructurales o sensoriomotoras del aparato del habla, tanto de la producción como de la programación de los elementos que componen la palabra hablada.

Dentro de este grupo encontramos las siguientes:

– Retraso simple del habla, en el cual, sin una causa patológica manifiesta, se aprecia una cantidad de errores articulatorios fonéticos, que prolongan el período madurativo de la adquisición de los sonidos del habla más allá de los 5 años de edad, pero tanto la estructuración de la frase como la comprensión verbal se ajustan a su desarrollo, aunque siguen apareciendo, de forma habitual y en el lenguaje espontáneo errores fonéticos. Si estas alteraciones persistieran pasados los seis años y medio de edad, se podría hablar de trastorno fonológico.

– Dislalias o alteraciones en la articulación y en la percepción de las unidades fonéticas y fonológicas que componen el habla en un niño mayor de 5 años de edad y que no presenta lesiones centrales ni periféricas. Dentro de estas, nos encontramos con la dislalia fonológica que es una alteración fonológica que afecta a la conceptualización de los rasgos distintivos de los fonemas en un sistema de contrastes que le permita llegar al significado, el niño articula todos los fonemas de forma aislada, pero dentro de la palabra no los utiliza en el lugar correspondiente. El sonido es percibido y producido de diferente modo, dependiendo de la posición en la palabra, por lo que se trata de errores no estables, es decir, todo varía en función de la posición del sonido y de la amplitud de la palabra. Además, se ve más afectado el lenguaje espontáneo que el imitativo, ya que en este último tiene la inmediatez de la imagen auditiva. Los trastornos fonológicos afectan también al lenguaje interno y los niños tendrán dificultades en la lecto-escritura, ya que las mismas dificultades observadas oralmente, se reflejarán por escrito. Por otro lado, no encontramos con las dislalias fonéticas o alteración fonética que afecta a la ejecución motriz o producción del habla y cuya causa funcional no está determinada de forma evidente, ya que pueden ser muchos los factores que de manera indirecta influyan sobre ella. La dificultad de producción afecta a uno o varios fonemas de forma estable y persistente, tanto en el lenguaje espontáneo o productivo como en el lenguaje imitativo o reproductivo. Los trastornos fonéticos son un problema del habla y las manifestaciones de déficit quedan reflejadas en la producción del habla y en la lectura en voz alta. Sin embargo, no presentarán problemas en la conceptualización interna de los fonemas afectados.

– Disglosia o alteración articulatoria orgánica, es una alteración articulatoria en la producción oral producida por una causa anatómica y/o fisiológica de los órganos periféricos articulatorios, y de origen no neurológico. También se la puede definir como la alteración de la articulación de los fonemas producida por anomalías congénitas o adquiridas en los órganos implicados en el habla: lengua, labios, dientes, mandíbula, paladar, nariz. Así, podemos distinguir: disglosia labial (como labio leporino), lingual (como frenillo), palatina (como paladar ojival), mandibular (como prognatismo), dental (como falta de piezas) y nasal (como rinolalia).

– Disartria o alteración neuromotora del habla, es una deficiencia de la propia ejecución neuromuscular del habla, provocada por una lesión de los conductos neuronales y caracterizada por la debilidad, parálisis o incoordinación de la musculatura del habla. Por tanto, se da el nombre de disartria a los problemas en el acto motriz del habla producidos por una alteración en el control muscular de los mecanismos del habla, debido a una lesión en el sistema nervioso. Es un tipo de trastorno que se presenta más frecuentemente en niños con parálisis cerebral.

– Disfemia, supone un trastorno de la fluidez del habla que se caracteriza por una expresión verbal interrumpida en su ritmo de un modo más o menos brusco. Se caracteriza por interrupciones bruscas, bloqueos y espasmos musculares que afectan, con distinta intensidad, a la coordinación fonorespiratoria y a los movimientos articulatorios. Estas manifestaciones suelen acompañarse de movimientos bruscos de todo el cuerpo.
Podríamos hablar, como síntomas, de dos tipos de alteraciones: tartamudeo clónico que se caracteriza por repeticiones de la primera sílaba o palabra de una frase de forma compulsiva y tartamudeo tónico en el que se da un habla entrecortada. Hay un estado de inmovilidad muscular por un espasmo que impide la emisión de la palabra; al cesar el espasmo, la palabra se escapa precipitadamente. Es un trastorno complejo en el que se mezclan factores predisponientes de origen genético y orgánico y factores adquiridos relacionados con el aprendizaje social del habla.

Por: Marta Villegas y Beatriz Glez.

Anuncios