El niño conoce su entorno a través del contacto, de la exploración, de los objetos, de la interacción y comunicación, y va formando los conceptos de todo aquello que lo rodea. Este arduo trabajo que realiza la mente es un proceso que comienza desde los primeros meses.

 

 

Génesis y formación de la noción de objeto

El bebé ha de ir progresando desde la indiferenciación entre su yo y el mundo que le rodea, a una progresiva diferenciación e independencia. Es, precisamente, la actividad del niño sobre los objetos, la que contribuye ha establecer esa diferenciación que concluirá con la noción de permanencia de los objetos.

Piaget sigue para la descripción del desarrollo de la noción de objeto los mismos estadios que para la inteligencia sensoriomotora:

Estadio 1-2 0-4 meses Desaparece un objeto del campo de visión y no muestra conductas de seguimiento
Estadio 3 4-8 meses Es capaz de anticipar la trayectoria extrapolándola de la dirección que siguió en movimientos anteriores
Estadio 4 8-12 meses Seguirá y recuperará un objetos que ha visto taparse por el lugar que ocurrió
Estadio 5 12-18 meses Busca un objeto en el último lugar que lo vio
Estadio 6 18-24 meses Representa movimientos invisibles del objetos.

Bower demuestra que los niños alcanzan la permanencia del objeto antes de lo que señala Piaget, entre los subestadios 2 y 3. En su experiencia  el niño con la luz apagada era capaz de alcanzar el objeto, lo que muestra que sabe que los objetos siguen existiendo, aunque hayan sido ocultados, y que la conducta  que describe Piaget en el estadio 3 es debida más a un déficit motor que a una falta de competencia cognitiva.

Génesis  del concepto de causalidad

Con el logro de la permanencia del objeto el niño va comprendiendo que el funcionamiento del mundo físico es independiente de su propia actividad. Piaget describe la causalidad en los términos de animismo, artificialismo y realismo.

• Animismo: tendencia a percibir como vivientes cosas y fenómenos. Ej: un reloj está vivo por que se mueve.

• Artificialismo: las cosas son de fabricación y voluntad humana. Ej: El mar lo ha construido el hombre.

• Realismo:  indiferenciación entre el mundo psíquico y el físico. Esto le lleva a atribuir existencia real y externa a los fenómenos psíquicos. Ej: el pensamiento se confunde con la voz.

Génesis del conocimiento lógico- matemático

Para Piaget el hecho de que el niño sepa contar verbalmente no implica que haya logrado el concepto de número. Según este autor el número se construye en tres etapas:

• En la 1ª, el niño confunde la cantidad de elementos con la longitud espacial. Si le pedimos que construya una fila con el mismo número de elementos que otra, su preocupación se centra en que tengan la misma longitud. No hay conservación de número.

• En la 2ª fase, el niño es capaz de construir otra fila igual tomando como base la correspondencia uno a uno de los objetos. Si separamos o juntamos los mismos objetos creerá que su número ha variado. La conservación del número es, por tanto, inestable y precaria.

• En la 3ª y última fase, el niño ha superado el efecto de la configuración de los elementos y ha desarrollado la conservación del número.

Estudios posteriores sobre la adquisición del concepto de número(Gelman y Markman, 1986) rectifican esta idea de incompetencia que Piaget atribuye al pensamiento preoperatorio. Según estos autores los niños desarrollan en este estadio una serie de principios derivados de sus actividades numéricas. Por medio de la actividad de contar el niño descubre la necesidad de respetar la secuencia numérica, la de asignar un número a cada elemento del conjunto una sola vez, y que este sea distinto para cada elemento. En su experiencia con conjuntos diferentes, al encontrarlos y compararlos, desarrolla la comprensión de los conceptos “mayor que”, “menor que”, “igual que” cuando se trata de conjuntos pequeños. Para estos autores la conservación del número no se logra repentinamente sino que se consigue a través de pequeños progresos que son perfectamente perceptibles en las actividades del niño de educación infantil.

Por: Marta Villegas y Beatriz Glez

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