INTELIGENCIA EMOCIONAL CON NIÑOS

La inteligencia emocional se basa en gestionar y controlar las emociones, para evitar reaccionar de forma impulsiva y negativa, y hacerlo, por el contrario, de forma inteligente.

El objetivo de la inteligencia emocional es fomentar el control y la canalización positiva de las emociones, para utilizarlas de forma inteligente. Las reacciones de los padres, muchas veces, sometidos a un estrés diario considerable, pueden tener un reflejo negativo en los hijos, que acaban asimilando estas reacciones negativas y haciéndolas propias. 

¿Alguna vez te ha desbordado tanto un acontecimiento con tus hijos que reaccionaste impulsivamente y te sentiste incapaz de hacerlo mejor? 

¿Quizá has sido presa del miedo, del enfado o de la tristeza actuando de una manera impulsiva o desproporcionada y complicando aún más la situación?

Pues bien, es posible encontrar una forma más efectiva para regular estos instantes, que a lo largo del día, quizá sean muchos. A partir de ahora, serán momentos llenos de oportunidades para empezar a trabajar personalmente aquellos aspectos por los que cada uno sufre, sabiendo que no son prácticos y, además, nos restan energía a diario.

Los hijos pueden reflejar mucho de nosotros, de nuestras acciones: bien sean autoritarias o permisivas, dialogantes o sólo abiertas al monólogo. Todo ello influirá en su educación y en el clima familiar. Os damos la bienvenida a este RETO: Mirarnos por dentro y emprender acciones para seguir avanzando.La inteligencia emocional significa que las emociones son necesarias y también su uso inteligente, generando los menores costes posibles (emocionales y relacionales).

Hay herramientas que nos ayudarán a ejercer un mejor conocimiento de las mismas, potenciará una regulación notable, porque en el fondo no son los hijos quienes nos desbordan, sino nosotros quienes no tenemos fomentado el autocontrol. Por ahora no logramos canalizar las emociones que nos asaltan y realizar otras acciones. 

 

Nuestra edad emocional difiere mucho de la del DNI. La Educación Emocional está empezando a estar más presente y aún queda mucho por hacer para evitar quedarse en esa fase de analfabetismo emocional que a veces se plasma en frases como “no llores, que no es para tanto”, “no te enfades por lo que te he dicho” y otras tantas que se oyen en el día a día y a las que estamos acostumbrados.

Prohibiendo o negando las emociones, lamentablemente, no se avanza. Sólo

aceptando su existencia y dando a todas la bienvenida, podremos recorrer este camino. Recordemos que las emociones básicas vienen con nosotros de regalo y tienen su función. 

Descubramos su utilidad en nosotros para poder transmitirlas dentro de esa hermosa normalidad a nuestros hijos. Las emociones son ese arcoiris que brilla en nosotros y cada color es estupendo. Aprendamos a interpretar esa paleta de colores para pintar un cuadro que nos resulte hermoso y nos haga lo más felices posible.

 

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