El niño adquiere sus conocimientos no sólo por la imitación de otras personas ni por el refuerzo recibido ante una respuesta acertada. Piaget piensa que el niño trata de conocer activamente el mundo que le rodea a través de sus propias acciones sobre los objetos físicos o intelectuales. Esta teoría resalta con especial importancia el mundo interior del niño.

El desarrollo del pensamiento del niño, la forma como conoce la realidad, se halla limitado y adquiere características determinadas en función del desarrollo genético.
La manipulación que hace el niño, no es el simple actuar sobre los elementos materiales o intelectuales, sino que esa acción es el punto de partida en el desarrollo de sus estructuras mentales. A través de la manipulación, el niño no capta la naturaleza del objeto, no lo incorpora como conocimiento propio, sino que obtiene o saca relaciones que une al objeto con los restantes elementos del medio. El niño va incorporando estas relaciones a las estructuras mentales que ya posee, convirtiéndolas en más enriquecedoras para una mejor comprensión de la realidad.

Resumiendo, podremos decir que el niño construye sus estructuras mentales a través de la manipulación, pero sus características dependerán, a partes iguales, del desarrollo genético y de la interacción social que el niño desarrolle con su medio. Así podemos afirmar que, el niño explica el mundo (conocimiento de la realidad) , de acuerdo a su experiencia y capacidad perceptiva y cognoscitiva.

LA OBSERVACIÓN Y EXPLORACIÓN DEL MUNDO FÍSICO, NATURAL Y SOCIAL
El medio aparece al principio como un todo indiferenciado donde se entremezclan los aspectos físicos y sociales. La oportunidad de intervenir y de interaccionar activamente constituyen la base de la actividad pedagógica para que el niño construya sus conocimientos del mundo físico y social. Primero, habrá que estimular las actividades sensoriomotoras sobre su realidad más inmediata y manipulante; a medida que desarrolla su capacidad simbólica las actividades han de extenderse al mundo de la representación y a la manipulación de símbolos. La exploración de objetos del ambiente inmediato es requisito para la formación de las estructuras cognitivas.

Durante el periodo sensoriomotor, las actividades que puede realizar, en orden creciente, son: simple observación visual de un objeto en el 1º mes, la acción de alargar un brazo para tomar un objeto cuando su capacidad motriz se lo permite, repetir acciones que le resultan interesantes, mover un objeto por medio de otro, y por último exploración activa e intencionada de su medio. La exploración manual de los objetos apoyada en la actividad conjunta con los adultos le ayudará a descubrir sus propiedades. Poniendo a su alcance distintos objetos que requieren acciones específicamente adaptadas a sus características ( abrir una caja, ensamblar una pieza con otra) e interactuando verbalmente con él acerca de éstas, es como el niño progresa y se desarrolla en el conocimiento que le rodea. A veces, necesitará sucesivos ensayos para acoplar las piezas, hacer torres y obtener el resultado que busca. En este proceso la intervención del adulto con sus observaciones, indicaciones, o con su actividad paralela como modelo, resultará imprescindible.

En la etapa preoperacional el conocimiento de las propiedades de los objetos se va consolidando mediante su experiencia con ellos, la intervención del adulto y el uso del lenguaje. En las actividades conjuntas el adulto va nombrando las propiedades de los objetos lo que hace que el niño aprenda además de estas, los nombres que las designan, estimulando su pensamiento simbólico. Aprende que hay objetos semejantes que se designan con el mismo nombre y que los objetos diferentes tienen nombres distintos a medida que su experiencia personal le facilita el trato con  una gran variedad. El desarrollo del conocimiento social está estrechamente ligado en este periodo a la participación del niño en juegos simbólicos. La experiencia manipulativas exploratoria (juego de manipulación) hace más hábiles a los que han tenido un contacto más exhaustivo con todo tipo de objetos interesantes. Ausubel (1983) cree que todo juego es de alguna manera una conducta exploratoria que está relacionada con la curiosidad y búsqueda de información. También dice que el juego de autocontrol tiene repercusiones positivas en el desarrollo de habilidades sociales. Brunner (1976) entre otros argumentan que a través de la exploración lúdica el niño adquiere estrategias de conducta que luego son utilizadas como partes de una secuencia más compleja.

Por: Marta Villegas y Beatriz Glez

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