Morderse las uñas es un habito claramente relacionado con situaciones de tensión, excitación, aburrimiento, inactividad o estrés al que hasta ahora se le había prestado poca atención. En ocasiones el origen esta en la imitación de otros miembros de la familia.

Este habito también llamado onicofagia, es muy común.

Morderse las uñas es el hábito más frecuente de los producidos por los nervios, aunque hay muchos más como succionar los dedos, hurgarse la nariz, enrollar y tirarse del pelo, rechinar los dientes durante el sueño…

Esta actividad cesa cuando se está realizando un trabajo activo y por lo tanto se está ocupado.

Se introduce dentro de los trastornos obsesivo-compulsivo (TOC), sin embargo no quiere decir que si uno se muerde las uñas tiene un TOC.

El tratamiento  de la onicofagia va dirigido a descubrir los factores estresantes, cambiar los hábitos de comportamiento y asociar si se precisa métodos de barrera (pintauñas especiales).

Si el niño/a parece estar sometido a situaciones de tensión  es conveniente observar el comportamiento en casa o en el entorno escolar.

Reducir la tensión provocada por los videojuegos, películas de terror o acción  o replantear la dinámica familiar o escolar.

Nunca se debe reprender o avergonzar al niño/a por ello ya que crearía más tensión.

Es conveniente junto al niño hacer un plan de trabajo o de hábitos para quitar ese mal habito.

Enseñarle a ver como los padres cuidan sus uñas es útil  ya que los padres son los mayores modelos en los que el niño/a se fija.

En casa se puede promover otras actividades para distraerle en momentos aburridos, como jugar, dibujar, cantar…

Se trata de ofrecer sistemas para eliminar el habito, pero el niño ha de estar interesado en eliminarlo.

 

Por: Marta Villegas y Beatriz Glez

Basado en: Articulo “Morderse las uñas” Santiago García-Tornel

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