El miedo es un proceso natural y madurativo en la vida de los niños/as y considerado normal en ciertas edades. Se da en todas las culturas y tiempos y son muy necesarios en el proceso de aprendizaje, ya que son considerados como un proceso adaptativo para la especie, puesto que normalmente se nos enseña desde pequeños a sentir miedo y rechazo por situaciones que pueden ser peligrosas para nuestras integridad física.

Lo natural sería que estos miedos que el niño/a tiene de pequeño, vayan desapareciendo progresivamente. Pero este no siempre es el caso, ya que hay veces que el miedo es desadaptativo, y se da en situaciones en las que no hay ningún tipo de riesgo para el niño/a.

EL ORIGEN DEL MIEDO

El miedo es algo que se aprende por la observación del comportamiento de otra persona o por la experiencia directa. A parte de la capacidad que tiene el niño/a de desarrollar los miedos por sí solo, hay algunos factores que influyen sobre éstos. 

  • Condicionamiento: que por alguna causa, haya sufrido alguna situación en la que ha realizado alguna acción y ha tenido consecuencias negativas para él/ella, entonces entiende que si vuelve a realizar esa misma acción, tendrá consecuencias. Por ejemplo, miedo al fuego porque se haya quemado.

  • Los patrones familiares: algunos estudios dicen que los padres con tendencia a ser miedosos, o que sufren ansiedad, suelen tener más posibilidades de tener hijos con miedo o ansiedad, ya que el niño/a observa la reacción de sus padres cuando va a buscar protección en ellos.  Por ejemplo, el miedo a los ratones.

  • Aprendizaje directo: son aprendizajes que se adquieren por medio de la experiencia, o se aprenden de forma directa, por ejemplo el miedo a no respirar, o miedo a caerse… 

  • Información negativa: si se le da información negativa sobre alguna situación, persona u objeto estamos generando una fuente de temor, el cual tendrá mayor o menor fuerza dependiendo de la influencia o convicción que tenga para él/ella la persona que se lo diga. Hay veces que dar este tipo de  información es buena, siempre que sea para evitarles algún tipo de riesgo y la información no sea errónea. Por ejemplo, el miedo a algunas personas con rasgos delictivos.

  • Experiencias: pueden sucederles muchas experiencias desagradables, o traumáticas, que generen miedo en el niño/a. Si los miedos son por algo grave, a veces puede derivar en trastornos clínicos como fobias, ansiedad, estrés post- traumático… Por ejemplo, miedo a los perros porque le hayan mordido.

  • La televisión y los juegos: en mucho de los casos el que vean alguna película o jueguen a algún juego que no es adecuado a su edad, puede producir miedo, ya que muchas veces éstos contienen imágenes violentas, de terror…

¿QUÉ HACER CON EL MIEDO?

Hacerles sentirse seguros, acompañarlos en sus miedos, y desmitificar. Por 

ejemplo: 

  • Si tiene miedo a la oscuridad, poner el aula a oscuras y jugar con linternas, o a encontrarse uno a otros por la voz, hasta que se  acostumbre a la oscuridad… 

  • Si tiene miedo a las tormentas o truenos, dejarles que vean la lluvia y hablar sobre ellos, explicarles por qué sucede, que vean los relámpagos y contarles algún cuento al respecto. 

  • Si tienen miedo a los animales: obviamente a animales domésticos, las distancias se reducirán poco a poco, siempre y cuando el niño/a en ningún momento se sienta forzado/a a ello. Se les enseñarán videos y películas sobre dicho animal, e incluso con el paso del tiempo y si la evolución va siendo favorable.

  • El miedo a las personas desconocidas es algo que se debe trabajar mucho en casa antes de la escolarización, puesto que en muchas ocasiones complica el periodo de adaptación. Pero tampoco es bueno que el niño/a pierda el miedo a todas las personas desconocidas, por tanto es importante hablarles sobre los peligros que tiene el hablar con personas que no conoce, pero decirles las formas con las que se puede defender de los desconocidos, como no aceptar caramelos, regalos, paseos… y si les obligan gritar y pedir ayuda. Pero en el caso de personas en las que confían sus padres y madres no han de tener miedo, explicarles pues que el maestro/a es una buena persona que no le quiere hacer daño sino que quiere enseñarle. 

 

Por: Marta Villegas y Beatriz Glez

Basado en: http://www2.fe.ccoo.es/andalucia/docu/p5sd7909.pdf

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