Los niños/as  descubren cogiendo los objetos, buscando, eligiendo que hay diferencias entre ellos y notan sus particularidades. Cuando comparan cosas observan sus características, las parecidas o iguales y las dispares; cuando los pone  juntos, tiene cuidado de agruparlos de acuerdo a una característica común que elija. Esto surge alrededor de los dos años.

Examinar, comparar, abstraer ciertas propiedades y descartar otras, todos son procesos intelectuales repetidamente evidenciados por los niños/as y donde percepción y acción permanecen juntas, y así los niños/as coleccionan los objetos según las características.

Coleccionando se obtienen resultados, juntar, amontonar, agrupar objetos que el niño/a elige por sus características similares llena de satisfacción al niño/a que ve conseguido un logro más, que nace de su deseo de escoger unos objetos u otros, le permite reconocer la experiencia de actuar y conseguir algo por sí mismo.

En un primer momento del proceso de coleccionar el niño/a está interesado en escoger y comparar cosas y por lo tanto está menos preocupado en el resultado de la cantidad de objetos recogidos. Con el tiempo se empieza a interesar por la cantidad y se centra en intentar recoger un gran número de objetos

Incluso cuando el coleccionar por coleccionar pierde importancia, sobrevive aún en el niño/a como un deseo o necesidad de conservar algo. Lo podemos observar cuando busca ramitas o piedras y puede guardarlas en un bolsillo o caja.

 

Por: Marta Villegas y Beatriz Glez.

Basado en el libro Los Orígenes del Juego Libre, Evá Kálló/Györgyi Balog

 

 

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