El desarrollo afectivo no se puede separar del desarrollo social, ya que el niño vive y se desarrolla en sociedad y va a se ésta la que en gran medida le establezca las pautas y el punto de origen para desarrollarse afectivamente.

EL AUTOCONCEPTO Y LA AUTOESTIMA

Uno de los pilares fundamentales para el desarrollo socioafectivo es el autoconcepto, es la idea que cada uno tiene de sí mismo, conlleva al autoconocimiento de uno mismo. Como ejemplo citemos: las características, atributos, cualidades y defectos, capacidades y límites, valores y relaciones que el sujeto reconoce como descriptivos de sí y que él percibe como datos de su identidad. No se puede confundir con la autoestima,  que es la valoración personal que cada uno de nosotros hacemos de los atributos que poseemos. Si se tiene un autoconcepto ajustado y una autoestima alta se posee una buena base para nuestra personalidad.

Estrategias para desarrollar el autoconcepto 

  • Permitir la exploración e intervención en el medio. 
  • Ofrecer la oportunidad de obtener información sobre sus propias capacidades: fuerza, habilidad, velocidad. 
  • Organizar el espacio de tal forma que se estimule la interacción entre iguales y con adultos: rincones y talleres.  
  • Desarrollar la expresión oral, plástica, musical, escrita, matemática y corporal.
  • Realizar salidas que permitan la observación directa e indirecta, la manipulación, la reflexión.

Estrategias para favorecer el desarrollo de la autoestima

  • Fomentar hábitos de autonomía: ponerse y quitarse la ropa, resolver determinados problemas sencillos de la vida cotidiana. Tener cada día un encargado del aula que se encargue de pasar lista, vigilar el orden y limpieza de la clase, reparto del material. Fomentar hábitos saludables: lavarse manos y dientes, desayunar alimentos sanos.
  • Desarrollar actividades con sus familias: talleres, salidas, celebraciones.

Conforme se avanza en el desarrollo, la persona se conoce más y mejor. En efecto, los niños pequeños se describen a sí mismos en términos de apariencia física y a medida que crecen empiezan a tener más presentes las características psicológicas y sociales. Estos avances no suceden de modo fortuito, sino que se relacionan con las capacidades cognitivas del niño cada vez más desarrolladas y con sus interacciones sociales más ricas.

DESARROLLO SOCIAL

El desarrollo social afecta y está íntimamente relacionado con el desarrollo afectivo. Entendemos desarrollo social como el resultado de la interacción entre el niño y el grupo social al que pertenece y supone la adquisición por el niño de aquellas costumbres, roles sociales, normas, conocimientos, valores… que la sociedad exige y le trasmite a través de los agentes sociales. Al hablar de los procesos de socialización y enumerarlos, estamos realizando categorías que no tienen entidad en sí mismos, pues la socialización es una y lo único que sucede es que en el análisis del proceso puede estar implicado en mayor grado un componente cognitivo, afectivo o conductual y por eso hacemos la denominación correspondiente.

Procesos mentales de socialización

Se limita los procesos mentales de socialización de mayor importancia entre los 0 y los 3 años al reconocimiento de las personas, al reconocimiento de sí, identidad y rol. En la etapa de correspondiente al segundo ciclo (3-6 años) los conocimientos sociales más importantes serán: el conocimiento de las características de los otros, el conocimiento de las relaciones interpersonales y el conocimiento de los sistemas e instituciones sociales.

Procesos conductuales de socialización

El desarrollo social del niño implica el reconocimiento y el aprendizaje de las conductas que son socialmente aceptadas e incluso exigidas en determinados contextos. Durante los primeros años de vida, serán las figuras de apego las que tengan un mayor significado para el niño. Existen ciertos comportamientos que la sociedad espera que el niño aprenda: hábitos sociales, habilidades sociales, conductas prosociales y conductas no deseadas.

Procesos afectivos de socialización

Este componente resulta esencial, sobre todo en los primeros momentos de vida. Los dos vínculos afectivos básicos son la conducta de apego, la amistad y la empatía. Podemos entender el apego como el lazo afectivo consecuente con la búsqueda continuada y estable de la proximidad, el cariño, etc. del oto. Estos lazos no son establecidos de forma rutinaria, sino que son controlados por circunstancias y factores ambientales.

Estos vínculos afectivos que se establecen entre el niño y las personas que interactúan con él están caracterizados por:

  • Conductas: principalmente de interacción
  • Representaciones mentales  , el niño forma un modelo mental de la relación que se establece con la figura de apego
  • Sentimientos  ,  asociados a las personas a las que el niño está vinculado. Pueden aparecer sentimientos negativos, relacionados con la separación de la figura de referencia.

La amistad es otro de los vínculos básicos, éste se inicia a los 18 meses, es otro tipo de relación a lo que el niño está acostumbrado, comienza a mantener relaciones con los iguales. La empatía es la capacidad  de ponerse en el lugar del otro, de entender como la otra persona siente. Al interpretar las emociones de los demás le da pautas al niño para comportarse en diferentes situaciones.

Por: Marta Villegas y Beatriz Glez

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