Hace tiempo que se viene insistiendo en la necesidad que tiene el niño/a de encontrar en la familia y escuela un clima cálido en el que desarrollar su seguridad afectiva.

Todos tenemos claro o creemos tenerlo, de que significa sentirse seguro afectivamente. Ya que sin un cierto grado de dicha seguridad, resulta enormemente difícil realizar con eficacia cualquier tarea.

Esto nos hace pensar la transcendencia que tiene el entorno emocional. Sin unas relaciones afectivas positivas, desaparece la eficacia para interaccionar con el entorno, incluso puede perderse cualquier interés o motivación.

No nacemos con ella; se desarrolla con base en autoestima fuerte y detección de las propias potencialidades. Por tanto, es un proceso que se fortalece o debilita de acuerdo a las circunstancias de vida, y de ahí la importancia de enseñar a los pequeños a valorarse y aceptarse.

Algunos de las razones para tener en cuenta la seguridad emocional:

-El desarrollo del cerebro, el desarrollo de las sinapsis neuronales depende de la calidad de las relaciones afectivas del bebe con su entorno

-Este desarrollo cerebral se produce en los primeros años de vida (a los 3 maños se ha desarrollado en un 70-80%)

-Las graves carencias afectivas en estos primeros años producen alteraciones en el desarrollo biológico del cerebro del niño.

-El clima afectivo hace posible la aparición, desarrollo y funcionamiento de las estructuras biológicas que sostienen la estructura psíquica de la persona.

– Ofrecer a los niños mucha proximidad física. Abrazar, hacer arrumacos… no solo cuando notamos que están tristes y enfadados.

-Escuchar respetuosamente a los niños cuando hablan. Al igual que cuando se habla con un adulto, no se debe interrumpir, ni hablar sobre él con otra persona cuando pueda oírle.

-Reconocer y aceptar sus sentimientos sean cuales sean. Nunca decirle a un niño que debería sentir diferente ni minimizar sus sentimientos.

 

 

Por: Marta Villegas y Beatriz Glez.

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