En esta edad comienzan a formar su personalidad, ya son capaces de distinguirse como seres únicos, distintos al adulto, independientes y conscientes de sus capacidades.

A esta edad, los niños son capaces de moverse con soltura, por lo que están preparados para el inicio de movimientos mas precisos y complicados, utilizando las partes del cuerpo mas alejadas del eje corporal y con mayor precisión.

 Aparece el lenguaje y elaboran diálogos para relacionarse con los adultos. 

Manejan bastantes palabras, y comprenden e interiorizan mejor. Dotan de significado a las palabras y juegan con el lenguaje creando situaciones y conflictos que luego resuelven, lo que hace posible que el niño razone y establezca relaciones de causas y consecuencias.

En el transcurso de este año va construyendo su pensamiento mediante sus acciones e interacciones; realiza imágenes mentales con toda esa información y va avanzando en la expresión oral para contarnos sus experiencias.

Es una edad, donde los niños empiezan a jugar acompañados, inventan historias y juegos para compartir con otros niños de     su edad, pero el adulto es su punto de referencia. Se sienten mayores e intentaran evitar la ayuda del adulto.

Además, son capaces de imitarles asignando roles a los distintos participantes del juego. Comienzan a identificarse con los roles de los adultos, las acciones que estos realizan, por ello su juego está basado en la imitación de la vida cotidiana, jugamos a los médicos, a los papas y mamas, la cocinita…

Los primeros juegos simbólicos suelen ser los vividos en su entorno más íntimo (la familia)

Llamamos juego simbólico a la capacidad de realizar representaciones mentales y jugar con ellas.

Según Piaget, por medio de este juego, los niños encauzan las tensiones y la necesidad de afecto. Estos juegos les sirven a los niños para arreglar los problemas internos, para llenar necesidades, para cambiar los papeles, jugando a ser otro.

Es en el “rincón de la casita” donde aprovechan el momento para ser otro, para meterse en otros papeles. Juegan a ser padres, se visten y se cambian de ropa, toman el rol de adultos, imitan lo que viven, se inventan otra lengua, otro modo de ser y de actuar. Sólo su fantasía y sus vivencias personales entran en juego.

Por medio del juego simbólico, los niños aprenden infinidad de cosas. Por ejemplo, en la  cocina, jugando a preparar la comida, los niños coordinan, manipulan, aprenden. Conocerá las materias primas, la diferencia entre la comida cruda y preparada…

Cuidarán al bebé y a veces el propio niño será el bebé. Aprenderá las relaciones de amor y amistad y muchísimas cosas más.

La lengua facilita los acuerdos con sus iguales.  Estos acuerdos facilitan los objetivos comunes, los papeles, las reglas del juego. Por ello es aconsejable disponer de varios materiales que favorezcan este juego:

-Elementos de cocinita, platos, vasos, cucharas, delantales, bayetas, comidas…

-Alguna ropa, corbatas, zapatos de tacón, collares, bolsos y carteras, pulseras..

-Higiene, peines y cepillos, toallas, pinzas de pelo…

-Muñecas con ropa y pañales, cunas con sábanas o telas para tapar, biberones…

Estos son algunos ejemplos de materiales que en esta zona podemos utilizar. Ya que el juego simbólico se compone de los elementos de la vida cotidiana que normalmente tenemos en las casas

Más adelante según el niño va madurando 

el juego se va ampliando hacia su entorno más cercano: Médicos, Peluquería, Mercado, Oficina…

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