El niño/a es capaz de aprender de una forma autónoma , es capaz de realizar acciones competentes utilizando los aprendizajes de su nivel de desarrollo motriz, combinado con el medio que le rodea y con ello desarrolla el conocimiento de si mismo.

El niño/a desde la cuna, en condiciones optimas, se entrega a si mismo, a sus manos, a sus movimientos, al medio que lo rodea. Esto hace que varíe continuamente las formas de su actividad, mira a su alrededor, los movimientos de su cuerpo, la exploración de los objetos…

Sus esfuerzos interiores están regulados por él/ella mismo. Durante sus movimientos y exploraciones, que realiza por su necesidad, el niño/a aprende a observar, a actuar, a utilizar su cuerpo, a prever el resultado de su acción, aprende a sentir los limites de sus posibilidades, a modificar sus movimientos, sus actos… aprende a aprender.

El niño/a desarrolla su competencia.

El niño/a puede realizar este tipo de aprendizajes si se le aseguran determinadas condiciones. La mas importante es la relación que le une al adulto. Para sentir deseos de actuar, para ser capaz de este aprendizaje basado en la actividad autónoma, tiene que asegurarse una relación profunda, que le proporcione el sentimiento de seguridad y confianza. Es una condición necesaria para un buen estado emocional y afectivo que hará posible la expansión de la autonomía.

Por: Marta Villegas y Beatriz Glez, basado en el libro Lóczy,educación infantil.

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