Es común en todas las edades elogiar a los niños. Cuando hacen algo bien, cuando recogen, cuando hacen pis en el orinal, cuando dan gracias, cuando ayudan, cuando suben muy alto… Pero hay que tener cuidado, los expertos ya ponen la voz de alerta ante tanto elogio, no es que debáis de dejar de dar respuestas positivas a vuestros hijos, el extremo opuesto podría ser igual de perjudicial.

Los niños son muy perspicaces captando la sinceridad y no es nada fácil mentirles. Debemos centrarnos en el proceso más que en los resultados, y sustituir muchas veces las palabras “muy bien” por una mirada, una sonrisa, un comentario sobre lo que está haciendo, un reconocimiento…

Os decimos algunas pistas que os pueden ayudar frente a este tema y sustituir el “muy bien” que vale para todo:

1. Concrete el elogio. Los que son generales como “Buen trabajo” o “muy bien” no tienen detalles. El niño va a estar más pendiente de que el adulto le diga algo que de lo que está haciendo. Podemos sustituirlo por “te ha costado mucho esfuerzo” o “ya veo que estás muy alto”.

2. Describe. Es mejor utilizar palabras que describan a que evalúen. “Has tenido mucha paciencia para hacer esa torre”.

3. Da gracias. A veces el niño ha hecho algo difícil por nosotros y podemos darle las gracias: “gracias por esperarme a que terminara este trabajo”.

4. Exprese cómo se siente. Cuando el niño hace algo que nos agrada podemos decir cómo nos sentimos y hablar de emociones: “me encantó que me dieras un abrazo”

5. Los otros. También podemos decirle cómo sus actos afectan a los demás. “A tu amigo le gustó que le dieras su chupete cuando lloraba”

6. Anima. Animar no tiene condiciones y ayuda en el proceso: “puedes conseguirlo”, “si pones una pieza más lo habrás terminado”.

7. Mira y sonríe. A veces no es necesario el lenguaje verbal para elogiar, una mirada, una sonrisa o un abrazo valdrá igual o más que el “muy bien”.

 

Por: Marta Villegas y Beatriz Glez

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