Los niños/as que crecen en un entorno de respeto, por lo tanto son respetados, sabrán respetarse a ellos mismos y a los demásreconocerse como ser humano de plenos derechos, cuidarse, preocuparse por sí mismos y por las otras personas.

Sabrán lo que necesitan y sus necesidades, no estarán influenciados por las necesidades de los demás, podrán valorar las suyas propias y las de los demás.

No necesitarán llamar la atención para sentirse importantes ni  valorados. Cuando se educa en el respeto se percibe que sentimos a la persona como algo valioso ya que respetamos sus decisiones, sus palabras, sus acciones… Esto no quiere decir que no haya que poner limites pero siempre limites no agresivos siempre desde el dialogo y la escucha. Así los niños/as reconocerán su valía y sabrán que son importantes para el otro, no necesitarán las palabras, elogios, ni premios del otro para sentirse reconocidos.

Por supuesto que compartirán con los demás y aceptarán de buen grado consejos y consuelo, pero no convertirán los halagos y los premios en algo que resulta imprescindible en sus vidas para poder sentirse bien. Porque si alguien no les hace caso, no les importará, no se sentirán mal, pensarán que esa persona no tiene ganas de hablar, no puede estar con él/ella en ese momento, lo respetarán y no se preocuparán.

Sabrán valorarse y tener un buen concepto de sí mismos, esto ayudará a tener seguridad y estabilidad emocional. También, sabrán compartir sus vidas con amigos y personas que les quieran, sean saludables para ellos, les acompañen desde la comprensión y el respeto. 

Sus mochilas irán mucho más ligeras que las nuestras. Los niños/as no están libres de frustraciones, de problemas, de accidentes, de enfermedades, todos arrastramos carencias y circunstancias adversas en la vida, pero, por lo menos, ellos no tendrán que cargar también con el peso de la violencia, las coacciones, los chantajes, la agresividad, el desamor, la incomprensión, las etiquetas, etc.

Con este equilibrio emocional sabrán ponerse en el lugar de los otros, serán empáticos y altruistas, no necesitarán bienes materiales , abundancias de juguetes para llenar su vacío interior. Ellos, no arrastraran ese vacío formado por carencias, desamor, soledad e incomprensión.

Por: Marta Villegas y Beatriz Glez.

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