Uno de los regalos más valiosos que les podemos dar a los niños/as es una autoestima sana.

Los niños/as que se sienten valorados y que confían en si mismos, tienen una autoestima positiva.

Podemos ayudarles a sentirse valorados al pasar nuestro tiempo con ellos, jugando, leyendo libros o simplemente escuchándolos. Debemos ayudarles a sentirse valorados descubriendo la persona que quieren ser, acompañándoles en sus iniciativas.

Fomentar la confianza en ellos mismos ayudará a que sepan reaccionar ante los fallos, las pérdidas, la vergüenza… Vencer las dificultades es muy importante para desarrollar una autoestima optima.

Cuando los pequeños confían en sí mismos manejan mejor los sentimientos dolorosos como el miedo, la ira, la tristeza y ganan una seguridad interior que les ayuda a enfrentarse en el mundo que viven.

Hablar con los niños/as sobre sentimientos les enseña que es normal sentirse triste o enfadado o a veces, tener miedo. Cuando los niños/as toleran mejor los sentimientos dolorosos se vuelven más libres para disfrutar de su mundo, para sentirse seguros de sus habilidades y ser felices.

Sentirse TRISTE

Una autoestima sana ayuda a los niños/as a lidiar con la tristeza. Hay muchas cosas que pueden hacer que un niño/a se sienta triste: desde una ruptura familiar hasta una enfermedad grave. El amor les ayuda a sentirse valiosos, les da seguridad. Cuando  pueden identificar su sentimiento de tristeza y dar sentido a las pérdidas que subyacen bajo ellos, desarrollan la autoestima necesaria para sobrellevarlo, aceptarlo y seguir adelante.

Sentirse ENFADADO

El enfado es una de las emociones más difíciles de aceptar, los niños/as necesitan saber que todo el mundo se enfada alguna vez y que es un sentimiento natural. Al dar a los niños/as la oportunidad de dar su versión de las cosas no solo se sentirán valorados, sino que descargarán su enfado de una manera sana.

Ayudarles a buscar su propia solución y actuar después, desarrollaran la confianza necesaria para tener sentimientos de enfado sin ser controlados por ellos.

 

Por: Marta Villegas y Beatriz Glez.

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