TRASTORNOS INFANTILES RELACIONADOS CON LA ALIMENTACIÓN.
Los niños con desnutrición crónica avanzada presentan un desarrollo retardado, así como alteraciones fisiológicas y comportamentales. La desnutrición altera el sistema inmunológico, lo que genera un mayor número de enfermedades e infecciones.

Los trastornos más frecuentes son:

DÉFICIT ALIMENTICIOS.

Los más frecuentes:
AVITAMINOSIS: es la carencia de las vitaminas necesarias para el organismo. Enfermedades que corresponden a este déficit son: escorbuto (falta vitamina c), anemia (B12), raquitismo (D), beriberi (B1)…

SÍNDROME DE DESNUTRICIÓN: no es frecuente en nuestro país, pero sí se da la malnutrición, es decir, la carencia de algunos nutrientes necesarios. Ello se manifiesta en apatía, falta de interés, sistema inmunológico débil.

ALTERACIONES EN LA CONDUCTA ALIMENTARIA.

RECHAZO DE LA COMIDA. El niño/a no rechaza la comida sin razón, siempre es debido a algún motivo, y lo primero que tenemos que hacer es tratar de averiguarlo.
– Alguna inapetencia temporal puede estar motivada por la dentición, el estrés, celos por el nacimiento de un hermano, que manifiesta rechazando la comida…
– Intento de chantaje emocional a los padres.
– Madre estresada que le obliga a comer, incluso con forcejeos físicos, etc.
En cada caso habrá que actuar de la manera más adecuada, pues está utilizando la alimentación como vehículo de otras demandas, por ejemplo llamadas de atención afectivas.

ANOREXIA. Inapetencia y rechazo prolongado de la comida, que se traduce en una deficiencia patológica de ingestión de alimentos, con pérdidas anormales de peso. En el sexto mes puede darse la llamada anorexia mental del bebé al cambiar la alimentación de líquidos a semisólidos.
Suele ser un reflejo de problemas de relación entre adulto y niño relacionados con la comida (sin que haya trastorno del apetito).
Cuando la anorexia es compleja y no responde al tratamiento, los niños se retrasan en el control esfinteriano, tienen alteraciones del sueño o lloro espasmódico se requieren medidas terapéuticas más especializadas.

Algunos tipos:
– Constitucional: desde su nacimiento; son niños hipoactivos, maman sin energía, presentando vómitos de naturaleza no orgánica.
– Por depresión precoz: niños inexpresivos, pasivos, con vómitos. Escasa respuesta afectiva a la relación humana y a la estimulación en general.
– Reactiva: debida a causas exógenas como el destete. Son niños inteligentes y vivaces.

BULIMIA. Consiste en el consumo de alimentos energéticos de manera ávida y voraz acompañado de vómitos e importantes oscilaciones de peso. Se manifiesta por episodios recurrentes de voracidad, sin que el sujeto pueda controlarse. Estos trastornos alimentarios suelen estar acompañados de pensamientos depresivos. Las causas de este trastorno son
psicológicas: ansiedad, falta de afectividad, etc.

PICA. Es la ingesta voluntaria de sustancias no nutritivas (papel, tiza…), de forma reiterativa, sin que coexista ningún trastorno mental. Su tratamiento debe ser psicoterapéutico.

RUMIACIÓN. Regurgitación voluntaria que lleva una y otra vez a la masticación lenta de los alimentos, repetidamente deglutidos total o parcialmente, no existiendo una anomalía orgánica en el aparato digestivo. Está relacionada con la privación afectiva.

POTOMANIA. Compulsión a beber varios litros de agua al día. Habría que descartar la sed patológica de origen renal para no confundirla con este trastorno.
Cuando aparece cualquiera de estos trastornos, no basta con atacar el síntoma, sino que es necesario hacer un estudio en profundidad de la situación en que se encuentra el niño/a y las posibles causas que lo han podido originar para que se erradique el problema y no se sustituya un síntoma por otro. Los trastornos son icebergs que señalan la existencia de algún problema o dificultad mayor .

PATOLOGÍAS QUE ALTERAN EL PROCESO NUTRICIONAL.
Incluimos las principales alteraciones que afectan a la nutrición y que tienen su base en problemas orgánicos y/o en hábitos alimentarios inadecuados.

PATOLOGÍA DE LA BOCA: dificultades en la masticación debida a la caries, que se evitará disminuyendo la ingesta de alimentos ricos en azúcares, una correcta higiene bucal (limpieza de dientes) y regularizando las revisiones odontológicas.

ALTERACIONES GASTROINTESTINALES: Estreñimiento (incrementar las fibras). Diarrea (la dieta se adaptará, según sea crónica o aguda)

OBESIDAD: Sobrepeso asociado a un acumulo excesivo de grasa fuera de los límites normales propios de la talla y edad del individuo. Causas en su existencia:
– Malos hábitos: comidas rápidas, niños obligados a terminar el biberón, sobrealimentación
– Genética-fisiológica (trastornos metabólicos): predisposición a desarrollar obesidad.
– Factores ambientales. Cultura familiar alimenticia. (“estar gordos es estar fuertes”).
– Falta de actividad física. Evitar el sedentarismo y practicar algún deporte, etc.
– Factores emocionales: Personalidad emotiva, estrés, pobre autoestima.
Ante esta problemática hay que actuar en dos líneas: primero cambiar de forma progresiva los hábitos alimentarios del niño obeso evitando el exceso de grasas o alimentos muy ricos en calorías y segundo fomentar la práctica de ejercicio físico. Se necesitará concienciación de toda la familia y apoyo psicológico.

CELIAQUÍA. Enfermedad producida por la intolerancia al gluten (proteina que contiene la cebada, el trigo, la avena y el centeno). Si se ingiere provoca la atrofia de las vellosidades del intestino delgado por lo que éste pierde la capacidad de absorción de nutrientes, dando origen a diarreas, desnutrición, irritabilidad…

DIABETES. Alteración crónica que se caracteriza por una elevación de las cifras de glucosa en la sangre, causada por un déficit absoluto o relativo de insulina. Deriva en problemas vasculares y neurológicos. Pueden darse crisis de hipoglucemia o hiperglucemia.

ALERGIAS. Reacciones adversas del organismo frente a algún componente. Síntomas más habituales: alteraciones cutáneas, del sistema respiratorio y del aparato digestivo.

Por: Marta Villegas y Beatriz Glez

 

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