En la etapa Infantil tiene gran importancia la adquisición de buenos hábitos de salud, higiene y nutrición… Fomentar la adquisición de hábitos y actitudes relacionados con la seguridad, la higiene, el aseo y el fortalecimiento de la salud.

La hora de la comida posen muchas posibilidades educativas al ocupar momentos de actividad en las rutinas diarias. Alimentarse es algo más que satisfacer una necesidad fisiológica, es el momento donde las relaciones interactivas son inevitables y donde la adquisición y desarrollo de hábitos sociales, culturales, etc. pueden ser incorporados por los niños.

Por eso, la hora de la comida debe ser cuidadosamente planificada:

Iniciar y desarrollar buenos hábitos alimenticios, como la costumbre de tomar todos los alimentos necesarios para su desarrollo y como la satisfacción de comerlos.

La comida como vehículo social dado que las interacciones que se producen entre los niños y el adulto facilitan la adquisición de normas y aprendizajes.

Para ello:

  • Crear un ambiente de cordialidad a la hora de comer, sin prisas, ni tensiones

  • No utilizar nunca la comida como premio o castigo

  • Dejar que el niño colabore en las actividades relacionadas con la alimentación

  • Introducir cambios en la dieta progresivamente.

La comida como fuente de aprendizaje es un proceso de adquisición de capacidades:

  • Sensoriales: De descubrimiento y discriminación sensorial basada en sabores, olores y temperaturas. La ocasión de descubrir nuevos sabores, texturas, colores, …

  • Motrices: dominio corporal, control postural, coordinación óculo-manual, destrezas y habilidades manuales, prensión, masticación…

  • Lingüísticos: De ampliación y práctica de un vocabulario propio del tema (conocimiento y verbalización de utensilios, tipos de alimentos…) y de las situaciones relacionadas con él.

  • Sociales: Desarrollo socioafectivo y emocional (relación con los iguales, con los adultos …), adquisición de hábitos (servir agua, poner la mesa…),…

  • Nocionales: Adquisición o consolidación de nociones de cantidad. (lleno/vacío, poco/mucho…).

Las implicaciones educativas básicas consisten en:

  • lnculcar actitudes sanas, a través de la sensibilización y del convencimiento personal

  • Concienciar de la necesidad de tomar ciertos alimentos y de restringir otros

  • La organización educativa de la ingestión de los alimentos desde el centro.

  • Contar cuentos que se basen en la alimentación correcta.

  • Elaboración de recetas sencillas  (canapés, macedonia…)

  • Celebración de días dedicados a la fruta, verduras, huerto…

La familia es el agente directo en el proceso alimenticio del niño. Esta implicación se concreta en los siguientes aspectos:

  • Elaboración y presentación de la comida, en la que se tendrá en cuanta la introducción de alimentos nuevos en la dieta.

  • La preparación de la mesa y de los elementos distribuidos en ella

  • La adecuación del tiempo a las necesidades y ritmos de cada niño.

Escuela y familia potenciarán hábitos alimentarios con el fin de que el niño tenga cubiertas sus necesidades básicas, pero de una manera adecuada (dieta equilibrada), evitando en su dieta los excesos de azúcares refinados, grasas de origen animal y sal, así como los estados carenciales (vitaminas, fibras).

Por: Marta Villegas y Beatriz Glez.

 

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