Es muy común  en los niños preguntar de dónde salen los alimentos. Lo ven en las tiendas, en la televisión, pero se pierden todo un proceso de elaboración desde la materia prima. En algunos colegios y escuelas se les da la posibilidad de ir a una granja escuela, donde además de ver animales, también observan cómo se transforman algunos alimentos desde su origen, como la leche, el queso, las verduras…

IMPORTANCIA

El huerto es uno de esos sitios donde se le puede sacar tanto partido que engloba muchos aprendizajes del niño, desde habilidades manipulativas (plantar, picar, hacer agujeros), relaciones temporales (dentro de un mes, mañana),  hasta cantidades y organización espacial (en cuadrícula, en filas). Pero no sólo eso, sino lo más importante que es ver el crecimiento de un ser vivo con el que tú has colaborado y que va a servir para tu alimentación diaria.

Participar en la elaboración de un huerto también ayuda a la hora de comer. Plantar, ver crecer, regar, cosechar, cocinarlo… y poder llevarlo hasta la mesa es un buen aliciente para hacer del momento de la comida un momento especial, en el que compartir, charlar y satisfacción.

QUÉ NECESITAS

Para plantar no necesitas de muchas cosas, algunas herramientas, tierra, recipientes,  semillas o plantas ya pequeñas que son muy económicas, agua y sol. Pero sobre todo mucha dedicación y cuidado para que se produzca ese milagro de la naturaleza.

Todos los momentos del año son buenos para trabajar en el huerto. En invierno se cosechan coles, cebollas, zanahorias… en primavera fresas, lechugas, rúcula… en verano tomates, pimientos, cebollas, calabacín, berenjena… en otoño se prepara la tierra.

RECUERDA: el huerto es una actividad muy completa que implica muchas capacidades a desarrollar, y que puede ser muy interesante para trabajar con los niños.

Por: Marta Villegas y Beatriz Glez

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