¿Como podemos conseguir que el niño ordene su cuarto o recoja los juguetes con los que ha jugado en medio del salón?

¿Qué hacer?

Para ordenar las cosas, tiene que haber un sitio para cada cosa. Por lo tanto, hay que ofrecer al niño una cesta o una caja de colores y, después, decidir con él cómo distribuir los juguetes. De este modo, cuando los utilice, sabrá dónde guardarlos después.

Al principio necesitará nuestra compañía y que recojamos con él/ella para saber colocar los objetos en su sitio y poco a poco con nuestra motivación y animándole ha que lo haga solo, el niño/a guardará todo sin que le tengamos que decir nada.

Tenemos que tener claras las consignas y trasmitirlas con coherencia, como por ejemplo, para poder jugar con otra cosa antes tendrá que guardar con lo que está jugando y no debemos permitirle que saque otro juego si esa es nuestra consigna, si cada vez actuamos de diferentes maneras y permitimos cosas diferentes el niño no entenderá por que en unos momentos si y en otros no. Podemos prestar nuestra ayuda y con paciencia colaborar en guardar con él/ella, y así dar seguridad de lo que hay que hacer para poder jugar con otro juguete o a la hora de terminar el juego.

Es importantísimo enseñarle a ordenar y, en concreto, a guardar los juguetes cuando termine de usarlos: enseñar al niño dónde se guardan las cosas y, en primer lugar, asignar un lugar preciso (y lógico) a cada objeto.

¿Qué evitar?

“¡Pues te apañas! ¡Estoy harta de hacer las cosas por ti!”. Frases como ésta deben evitarse siempre, también en lo que respecta a la gestión de sus cosas. Pero “enseñar” no significa impartir órdenes de forma déspota, ni dejar que el niño afronte solo una tarea que le resulta difícil.

Por el contrario, significa ofrecerle ayuda y esperar con paciencia que alcance su objetivo.

Por: Marta Villegas y Beatriz Glez

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