¿Preguntes lo que le preguntes, su contestación siempre es No?

Es la Fase del NO, es la crisis de oposición, te explicamos qué es y cómo debes actuar.

Surge de  los dos años a los dos años y medio (a veces, incluso hasta los tres)

El niño quiere actuar por sí mismo, quiere ser independiente. Todavía necesita de los demás pero este comienzo de autosuficiencia le sirve para llegar a la autoconfianza e independencia.

El hecho de oponerse continuamente a todo, así como la constante voluntad de desobedecer y salirse siempre con la suya, son la confirmación de que el pequeño se desarrolla correctamente. Es una edad en la que el niño quiere hacerlo todo solo, no quiere depender de nadie  y se opone a todo lo que signifique control por parte de sus padres.

El pequeño empieza a sentirse autónomo, le gusta ser independiente, por eso dice no a todo lo que se le pide. La necesidad de “hacer las cosas solo” es, por tanto, totalmente sana y hay que animarla, en lugar de obstaculizarla.

Los padres deben encontrar la forma de combinar las  dos necesidades: la de convencer al pequeño para que haga caso a las cosas necesarias del día a día, y la de mostrarse autoritarios, pues se corre el riesgo de frenar el proceso que conduce al niño hacia la autonomía.

¿QUÉ HACER?

No debemos tomar demasiado en serio esta fase normal. Cuando su hijo dice “No”, lo que en realidad quiere decir es: “¿Tengo yo que hacerlo por que me lo estás pidiendo?

Esta respuesta no debe ser confundida con una falta de respeto, lo que en realidad se plantea el niño es,” quiero poder elegir lo que puedo hacer”. Hay que darles otras opciones. Esta es la mejor manera de hacer que el niño sienta que tiene más libertad y control. Esto a su vez hará que él esté más dispuesto a colaborar.La época del “No” es importante para el desarrollo de su identidad y autodeterminación.

¿No quiere ponerse el abrigo? Se puede fingir que se lo ponemos a su osito: es probable que entonces el niño al no sentirlo como obligación puede elegir y se lo ponga.

Por otro lado, no hay que dar una opción cuando no hay opción. Por ejemplo, las reglas de seguridad, tales como sentarse en la silla en el coche, no están sujetas a discusión. Es decir, aunque se le debe explicar la razón, no hay ningún tipo de negociación.

No debe hacerle una pregunta a su hijo cuando sólo hay una respuesta aceptable, pero intente guiarlo de una manera tan positiva como sea posible (“Hagamos esto”). Las órdenes como “Haz esto o si no… (sufrirás las consecuencias)” deben evitarse.

Con paciencia debemos  idear cada día pequeños trucos que le hagan ver al niño que lo que le pedimos es por su bienestar, sin emprender auténticas luchas, que en ningún caso favorecen ni al niño ni a la relación que se establece con  él.

Por: Marta Villegas y Beatriz Glez.

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