Todos los principios psicopedagógicos recogidos en otros artículos, giran en torno a un eje vertebrador que los cohesiona: necesidad de que los alumnos realicen aprendizajes significativos y funcionales. Por ello en Educación infantil al preguntarse por el cómo enseñar se debe adoptar un tipo de enfoque que asegure que los aprendizajes que realicen los niños sean verdaderamente significativos. En este sentido, la perspectiva globalizadora parece ser la más idónea para alcanzar este propósito.

El concepto de “globalización” frente al de “interdisciplinariedad” se fundamenta en razones de carácter psicológico relacionadas con la peculiar estructura cognitiva y afectiva del niño lo cual nos lleva al diseño de modelos curriculares que respeten esa idiosincrasia del desarrollo y del aprendizaje infantil.

Hablar de globalización no encierra los mismos supuestos para todos los docentes y, por lo tanto, las prácticas globalizadoras difieren notablemente según los casos. Recogemos tres supuestos:

a) La globalización como suma de materias. Es el planteamiento más generalizado que se produce cuando el docente trata de establecer relaciones en torno a un determinado tema. Es un tipo de globalización sumativa.

b) Globalización como interdisciplinariedad. Es mas propia de niveles superiores y surge como necesidad cuando un equipo docente plantea la evidencia de que los alumnos descubran las interrelaciones entre las diferentes materias.

c) Globalización como estructura psicológica de aprendizaje. Desde esta perspectiva, centrada en como el sujeto construye sus aprendizajes, se pretende avanzar a través de los conflictos cognitivos que se establecen entre los conocimientos previos de los alumnos y los nuevos conocimientos a aprender.

La globalización en la etapa infantil no puede ser otra que aquella que el propio niño realiza en sus aprendizajes. La percepción del mundo infantil no se realiza de forma analítica sino que, dado el carácter sincrético de la misma, se capta en su totalidad. Para Piaget una de las características del pensamiento infantil en el estadio preconceptual es el sincretismo o tendencia espontánea del niño a percibir los objetos como un todo.

El enfoque globalizador se considera como el más idóneo para asegurar la construcción de aprendizajes significativos en la etapa 0-6 años. La justificación viene dada porque los niños de estas edades realizan sus aprendizajes no mediante una acumulación de nuevos contenidos, experiencias, conocimientos…., sino por las relaciones múltiples establecidas entre lo que los niños ya saben y los que se pretende que aprendan, lo que implica un proceso global de acercamiento del sujeto a la realidad que pretende conocer.

La perspectiva globalizadora que se propone posibilita el que los aprendizajes sean lo más significativos posibles, para lo cual la acción del maestro debe estar perfectamente planificada y organizada de modo que tenga en cuenta los procesos que siguen los más pequeños en sus ajustes progresivos con sus entornos más próximos. De lo que se trata es de poner al niño en contacto con contenidos de diversa naturaleza que hagan referencia, a su vez, a varias dimensiones del desarrollo infantil para que los sujetos se impliquen en actividades que presenten nuevos  conocimientos y que requieran el concurso de conocimientos ya adquiridos. Partiendo de iniciativas de los propios niños y/o de propuestas del maestro.

 

CURRÍCULUM GLOBALIZADO 

• Debe ser interesante para los alumnos. Partiendo de las necesidades, intereses y capacidades de los alumnos.

• Debe ser interesante para el equipo docente. El equipo ha de estar ilusionado con la puesta en práctica del currículo diseñado, pues las relaciones interactivas que se generan en el aula hacen que los alumnos capten “las ganas” o el desinterés del maestro.

• Debe tomar en consideración la edad y el grado de desarrollo de los alumnos.

• Ha de estar enmarcado en una continuación con la educación primaria. Los procesos de enseñanza-aprendizaje que se desarrollan en la etapa de educación infantil no puede perder de vista que se trata de un periodo educativo que tiene su continuidad obligada en la etapa de primaria.

 

CRITERIOS

• Recoger todas las capacidades del desarrollo infantil en los objetivos generales de etapa y áreas.

• Establecer, a partir de los objetivos generales de etapa, los objetivos didácticos donde se contemplen los aprendizajes concretos que el alumno ha de realizar, con el fin de tener un referente inmediato para la evaluación.

• Partir de los intereses, necesidades, motivaciones e ideas previas de los alumnos.

• Procurar la construcción de aprendizajes significativos y funcionales.

• Orientar la actividad infantil hacia el juego, respetando las diferencias individuales.

• Respetar los ritmos de actividad, juego y descanso de los niños y niñas.

• Potenciar los procesos de observación, manipulación, experimentación, descubrimiento e investigación.

• Admitir y utilizar otros espacios de aprendizaje además del propio del aula.

• Realizar las actividades escolares en contextos de colaboración.

• Organizar de manera flexible el tiempo, los materiales y el espacio.

• Procurar una evaluación formativa y continua sobre la base de una observación directa y sistemática.

Una metodología inspirada en estos criterios no puede defender un modelo único de enseñanza que posibilite la consecución de todos los objetivos previstos, porque las necesidades individuales y grupales, los diversos contenidos de aprendizaje y las habilidades de cada docente necesitan de métodos didácticos flexibles que abarquen gran diversidad de actividades de aprendizaje y satisfagan las necesidades de cada concepto educativo y las intenciones educativas propuestas. Globalizar, en fin, no consiste en ordenar meticulosamente toda una serie de actividades en torno a un tema, tópico, centro de interés… sino que supone partir en cada momento del grado de desarrollo real del grupo y del niño.

 

Por: Marta Villegas y Beatriz Glez

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