Los accidentes infantiles ocupan un lugar prioritario como problema de salud debido a su alta frecuencia y a las secuelas a que puedan dar lugar.

Según LA CAUSA O CIRCUNSTANCIA:

 

 DEL ENTORNO:

  •  Lugar de la casa: la cocina (productos tóxicos, quemaduras…), cuarto de baño (bañera).

  •  Lugar de la escuela: recreos, patios, escaleras…

  •  Objetos diversos: enchufes, estufas, objetos punzantes, medicamentos, pilas…

RELACIONADO AL NIÑO:

  • Edad: entre uno y cuatro años son más frecuentes los accidentes domésticos.

  •  Sexo: los niños suelen accidentarse más que las niñas.

  •  Comportamientos y actitudes del niño: atrevidos, temerarios, inquietos…

RELACIONADO A LOS ADULTOS:

  • Despreocupación de padres y educadores encargados de velar por la seguridad del niño/a en cada situación o por mantener una actitud de máxima libertad.

  • Manifestar actitudes de excesiva protección que obstaculizan el aprendizaje infantil en situaciones de riesgo.

La escuela es el lugar idóneo para abordar la educación sobre prevención de accidentes en estrecha colaboración con los padres que enseñarán al niño a identificar y evitar los factores que provocan el accidente.

Objetivos básicos:

  • Desarrollar actividades que permitan a los niños aprender comportamientos que les posibiliten valorar sus capacidades y limitaciones al afrontar riesgos, considerando el conocimiento de medidas de protección ante riesgos específicos habituales en el entorno doméstico, escolar y de ocio.

  • Conseguir que tanto escolares como padres y profesores/as se conciencien sobre la importancia de la prevención de accidentes infantiles y ayudar a fomentar hábitos de conducta que tiendan a evitar riesgos.

  • Formar pautas de comportamiento adecuadas en los niños en tanto que usuarios de las vías públicas ya sea en calidad de peatón, como en la de conductor (bicicletas…) o como pasajero.

En la etapa infantil el niño debe adquirir hábitos relacionados con el sentido vial, poniendo en marcha capacidades cognitivas de reconocimiento, identificación e interpretación de algunas señales de tráfico (semáforos, pasos de peatones…). Asimismo, desarrollarán hábitos de observación visual y auditiva y actividades de desarrollo psicomotor que conlleven al dominio del propio cuerpo y del espacio para permitirle actuar con prudencia y decisión ante situaciones imprevistas o de peligro.

PRIMEROS AUXILIOS

Normas generales de actuación en caso de accidente.

HERIDAS: en caso de arañazos o desolladuras basta lavar la zona con abundante agua y jabón y aplicar un desinfectante. Si la herida supone un mayor compromiso nuestra actuación irá encaminada a parar la hemorragia si la hubiera, inmovilizar adecuadamente la zona, prevenir la infección colocando una gasa estéril y organizar el rápido traslado del herido a un centro quirúrgico.

CAÍDAS: cuando la caída ha sido de una gran gravedad que nos hace pensar que existen daños de consideración debe trasladarse al niño/a a un centro hospitalario siendo aconsejables las precauciones siguientes:

  •  No movilizar al accidentado bajo ningún concepto.

  • Comprimir la zona con gasas o alguna ropa limpia, si existe una hemorragia.

QUEMADURAS: las quemaduras van a depender de si son superficiales, intermedias y profundas, pero sobre todo el pronóstico estará condicionado por la extensión de la superficie corporal quemada. Siempre que el quemado sea un niño deberá llevarse con urgencia a un centro hospitalario.
Si la quemadura es leve se aplicará una pomada o crema apropiada para tal fin.
Si se trata de quemaduras químicas por ácidos (lejía, sosa…) lo primero que hay que hacer es secar la zona afectada sin frotar. Seguidamente añadiremos agua a chorro pero sin presión durante diez minutos como mínimo. Finalmente buscaremos una sustancia neutralizante: si la quemadura ha sido producida por un ácido emplearemos bicarbonato sódico y si es como consecuencia de una base fuerte emplearemos zumo de limón (ácido cítrico) o vinagre (ácido acético).

INTOXICACIONES: Deben ser atendidos por un médico. Si conocemos el tóxico debemos guardar el envase y la etiqueta para facilitar la intervención médica.

  • De tratarse de sustancias corrosivas (lejía, aguarrás…) nunca provocaremos el vómito, ya que produciría nuevos daños en las vías digestivas. Como primera medida podemos recurrir a la ingestión de zumos de naranja o leche mientras trasladamos al niño/a a un centro sanitario. Prevenir poniéndolos en armarios altos no accesibles a los niños/as. No sacar productos de su envase original.

  • Primeros auxilios: Por lejía, beber agua con limón o vinagre y evitar el vómito. Por productos derivados del petróleo no dar leche, que facilita la difusión del veneno. No debe provocarse el vómito.

Teléfono de Urgencias Toxicológicas

  • Teléfono 91.562.04.20

  • Horario 24 h

Por: Marta Villegas y Beatriz Glez.

Anuncios