La comunicación corporal es una experiencia que ofrece medios para un mejor crecimiento, desarrollo y maduración del ser humano. Su práctica proporciona un verdadero placer por el descubrimiento del cuerpo en movimiento y la seguridad de su dominio.

En el niño la expresión corporal es el lenguaje más natural, puesto que éste se expresa con él desde los primeros momentos de su vida, empleando el cuerpo (gesto, rostro, postura, movimiento) como recurso de comunicación.

Es un lenguaje espontáneo, no tiene un código establecido, aunque hay determinados gestos que han quedado sustituidos como símbolos: tal es el caso del movimiento de la cabeza para asentir o disentir.

El desarrollo de la creatividad necesita de la capacidad de percepción. Cuanto mejor es nuestra percepción de lo que tenemos ante nosotros y de lo que vivimos en cada momento, más elementos poseemos para desenvolvernos creativamente. En este sentido, la Expresión Corporal desarrolla, por una parte, la capacidad perceptiva, por otra la espontaneidad y a través de ambas, la creatividad.

El niño se autoexpresa por medio de las relaciones que establece con su medio: espacio, objetos, naturaleza u otros individuos.
Referirnos a la Expresión Corporal es pensar inmediatamente en todo un mundo de relaciones a partir del cual se desarrollan la toma de conciencia, la espontaneidad, la creatividad y el encuentro con los otros y con el mundo. La expresión corporal impregna todas las actuaciones personales, por lo que se convierte en un medio para que el niño construya su identidad y consiga una progresiva autonomía.

Por: Marta Villegas y Beatriz Glez.

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