Los recursos que se pueden utilizar para la Educación musical durante la etapa de la Infantil son casi tan variados como la imaginación pueda hacerlos. No debemos olvidar los que tenemos al alcance de la mano, los de la vida cotidiana, porque cualquier cosa se puede convertir en música.

Los instrumentos musicales que más se utilizan son:

  • El propio cuerpo: manos, pies, dedos,…
  • Material de desecho: cuerdas, botes, latas, palos, gomas, arena,…
  • Instrumentos populares
  • Instrumentos de percusión elementales: maracas, claves, cascabeles, triángulos, tambores, panderetas, xilófonos,…
  • Reproductores de cd y dvd.
  • CD y DVD  con música tradicional, de folclore popular, de otras culturas,…

Antes de poner objetos extraños en manos de los niños, deben saber utilizar las posibilidades sonoras de su cuerpo. De esta forma, además, posibilitamos una mayor coordinación de movimientos entre sus miembros.
Los instrumentos de percusión corporal, por formar parte del propio cuerpo, son los más asequibles al niño.

 

INSTRUMENTOS DE PERCUSIÓN CORPORAL

  • Pitos. Son chasquidos producidos por los dedos medio y pulgar, con las dos manos o alternativamente. Tiene especial dificultad en niños pequeños.
  • Palmas. Golpear una mano sobre otra; sobre la palma, el dorso, sobre un dedo, dos, etc., hueca o plana, y así se producen diferentes efectos tímbricos o de intensidades.
  • Rodillas. Percutir con las manos sobre los muslos, de forma alternativa o simultánea.
  • Pies. Golpear con el pie plano sobre el suelo, o con el tacón o punta, de forma alternativa.

INSTRUMENTOS IMPROVISADOS

El conjunto de materiales utilizados en la realización de las actividades son considerados también recursos didácticos. Algunos materiales adquieren una especial relevancia. Por ejemplo, la utilización de globos en las actividades musicales. Cuando pasamos el dedo por los globos obtenemos sonidos. A partir de ese momento el globo es un instrumento.

La utilización de diferentes tipos de papel (seda, celofán,…) nos permite la realización de actividades de observación y experimentación sonora, a partir de su manipulación. Pero es más, nos ofrece la posibilidad de aplicar diferentes técnicas para la obtención de sonidos (sacudir, rasgar, golpear, frotar…), y con ellos, y teniendo en cuenta sus distintos timbres, podemos llegar incluso a formar un sencillo conjunto instrumental. Se pueden emplear también objetos del entorno que producen sonidos variados, como piedras, palos, lápices, etc.

En el aula también pueden confeccionarse instrumentos caseros, como una caja de cerillas con arena dentro que imita una maraca. Por último, nos referimos a los instrumentos musicales de viento, cuerda y percusión. En la infancia sólo se emplea alguno de percusión, como claves, crótalos, pandereta o maracas.

EL FOLCLORE POPULAR

El folclore, entendido como el conjunto de manifestaciones que caracterizan a un pueblo, y que tiene sus raíces en el sentir del mismo, se presenta desde un considerable número de facetas: fiestas, costumbres, trajes, artesanía…Entre ellas, desde la perspectiva de la E. Musical, nos interesan las que tengan a la música como su eje conductor (las canciones, las danzas, la tradición oral, los juegos, los instrumentos…).

La utilización del folclore popular nos permite disponer de un material variado y rico con el que se pueden desarrollar actividades de observación y percepción, de expresión vocal, instrumental y de movimiento, y de representación musical. Pero, además, con la ventaja que supone el partir de la realidad próxima y de las sensaciones, sentimientos y vivencias que las niñas y los niños poseen.

La raíz folclórica de cada pueblo tiene un gran contenido musical y afectivo que ayudará a la comprensión de su manera de ser. A través de la música y la danza folclóricas, el niño ahondará un paso más en el conocimiento del medio. El folclore, además de ser el origen de manifestaciones artísticas, es una fuente enorme de exponentes músico-literarios de gran valor. Supone un amplio e irremplazable recurso para la educación musical infantil, su empleo habitual en clase potenciará el desarrollo de las actitudes de respeto y valoración de sus propias raíces, así como las de los demás.

Durante el curso nos encontramos con diversas fechas que tienen una clara incidencia en la vida diaria de los niños. Entre otras destacan: la Navidad, los Carnavales, Fiestas de la localidad… Este hecho debe favorecer la realización de actividades que permitan el uso de elementos representativos de las mismas y característicos del folclore de la zona.

Cualquier elemento de la forma musical se encuentra de muy variadas maneras en una sencilla canción infantil. Desde canciones con un solo intervalo hasta poemas musicales de gran riqueza armónica. Motivos, temas, frases… están expuestos de forma llana y sencilla en el folclore.

Cada poema y canción popular encierran toda una gama de valores musicales que sólo esperan ser tratados con sencillez por el maestro y por los niños.

Los juegos sonoros, de palabras, los trabalenguas, retahílas… son también muy del agrado de los niños, y hallamos una amplia representación en el folclore.

Los cuentos populares infantiles sirven para el desarrollo de la fantasía de los niños, además de una educación del lenguaje. Musicalmente su utilidad es muy variada, desde  los escénicos, hasta los recitados.

El folclore debe considerarse como un marco idóneo en el que se ofrece la posibilidad de relacionar la música con la lengua, la literatura, o el conocimiento del medio social y natural. La realización de actividades basadas en el folclore favorecerá el tratamiento global de diferentes centros de interés incluidos en el currículo de la etapa.
El conocimiento del mundo sonoro engloba tres ámbitos de actuación: auditivo, vocal y rítmico. El niño comenzará vivenciando, diferenciando, aprehendiendo sonido, ruido y silencio. La audición interior cobra especial relevancia así como el descubrimiento práctico de las distintas cualidades del sonido y elementos de la música. La formación musical se desarrollará de forma activa, lúdica y creativa.
El ritmo se desarrollará a partir de la psicomotricidad y tomando como principal recurso didáctico la canción. En la preparación, aprendizaje, audición y selección de canciones, el educador ha de tener en cuenta una serie de condiciones: ambiente, posturas, temas, ritmos, melodías…, etc. El centro educativo podrá ser el principal foco de acceso al folklore particular de su entorno.

 

Por: Marta Villegas y Beatriz Glez

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