La Literatura infantil, es contacto lingüístico para los niños y niñas, cargado de belleza, corrección y precisión, que le ofrecerá nuevos vocablos y estructuras alejados del lenguaje coloquial e irá ayudándole, a través de la “sabiduría decantada de la experiencia colectiva” (PELEGRÍN).

En todas las aulas de las Escuelas y de los Colegios sobretodo para niños pequeños se debería acomodar un rincón de cuentos.
Es necesario, crear un rincón acogedor, agradable y accesible en todo momento, que no sea sólo el lugar a donde se va cuando se ha terminado el trabajo, sino un espacio con entidad propia, en el que se llevan a cabo actividades varias: narración, recitación, lectura…
Por lo tanto, la biblioteca de aula debe tener varias funciones:
Recreativa, recurso donde se puede cambiar de actividad y lograr momentos de distensión, ofreciendo a los niños un rato agradable.
Formativa, posibilita y fomenta la creación de hábitos positivos:

  • Orden, manipulación, cuidado y mantenimiento de los libros.

  • Atención, observación, direccionalidad y clasificación.

  • Comunicación verbal y desarrollo social, trabajo conjunto.

  • Iniciativas y actitudes creativas.

  • Despierta el interés por conocer de los niños, el gusto por los libros.

Zona de recursos, libros de imágenes, de cuentos confeccionados por ellos, por el adulto, láminas de observación,…
De intercambio y préstamo de libros a los padres para que utilicen en el ambiente familiar un acercamiento a los hijos a través de los cuentos, permitiendo un intercambio más directo.

Las características que toda biblioteca en un aula debe reunir son:

  • Los libros han de seleccionarse partiendo de la edad, interés y nivel cultural de los niños.

  • Ha de prevalecer siempre el criterio de calidad y durabilidad sobre la cantidad.

  • Serán resistentes, procurando que sean de papel duro encuadernación sólida.

  • Los textos tendrán la variedad necesaria como para atraer la atención de los niños, serán de formato agradable, fácilmente manejables, con multitud de ilustraciones, sencillez del trazo…

  • Estarán colocados en estanterías al alcance del niño y exhibidos con la portada a la vista, pues serán los dibujos los que motiven su interés.

  • La biblioteca se ha de situar en el rincón de la clase que reúna las condiciones óptimas para la lectura: luz, temperatura, comodidad. Y ha de estar en un lugar separado y tranquilo diferenciándola del resto de la clase, no sólo por la existencia de libros sino dotándola de un carácter específico y personalizado.

  • Ordenación de los libros atendiendo a criterios de clasificación, por géneros o temas, lo que nos permitirá una rápida localización a la hora de la utilización didáctica.

  • Completarán la zona de lectura una moqueta para que los pequeños puedan leer tumbados. Otros los prefieren sentarse en sillas con los libros sobre algunas mesas o agrupándose sentados alrededor de una sola mesa de tablero más amplio y circular

A este rincón, se incorporarán los cuentos realizados por los propios niños o los elaborados por el adulto a partir de las propuestas de los niños.
El adulto trabajará de acuerdo con el grupo unas normas básicas de respeto: colocar los cuentos ordenados y en su sitio (clasificación y orden), no ensuciarlos, arrugarlos… (limpieza e higiene), respetar la tranquilidad del espacio, etc.

Respecto al cuento, ayuda al niño a crear seguridad y confianza en sí mismo para superar dificultades a la vez que ofrece experiencias variadas que enriquecen y guían su pensamiento.
El cuento adecuado es aquél que cubre las necesidades psíquicas del niño de manera que su reiteración siga despertando en él curiosidad y atención. La rapidez de acción, la sencillez maravillada, las reiteraciones y el protagonismo son las principales características que ha de reunir el cuento.
El adulto ha de crear un ambiente adecuado y adentrarse en el relato si quiere hacer de la literatura un auténtico recurso didáctico. A partir de la literatura se puede trabajar el plano lingüístico, psicoafectivo, creativo y la iniciación a la lecto-escritura.

Por: Marta Villegas y Beatriz Glez.

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