¿QUÉ SIGNIFICA LA AUTONOMÍA?

La autonomía es un término más complejo de lo que parece. A menudo nos equivocamos y creemos que cuando un niño hace las cosas solo es porque es autónomo. Si se lava solo, si se viste solo o si come solo, nos suele parecer algo importante en su desarrollo. Pero la autonomía va mucho más allá, se trata de que el niño lo haga con placer y sobre todo porque él quiera, no porque quiera complacer al adulto que está detrás de él esperando a decirle “muy bien”, porque entonces lo hará por ti, no por él. Este último término (muy bien) potencia que el niño haga cualquier actividad por agradar y no porque tenga una necesidad real.

AUTONOMÍA EN LA COMIDA

Se puede adecuar algunos factores presentes en el momento de la comida para que favorezcan su autonomía:

– Las características de los utensilios:

  • Las cucharas no son adecuadas en tamaño para la boca y se derrama, el mango es muy corto o muy largo, a veces, es muy pesada.

  • Los vasos no son transparentes, y no pueden ver el contenido. Pueden ser inestables en su base o pesar poco y caerse enseguida. Muy alto, quizá, con dificultad de manejo-

  • Los platos son muy llanos y no pueden llenar la cuchara de alimento, ya que no consiguen todavía arrastrar la cuchara.

– Los criterios que se siguen para ofrecer los utensilios, ya que a veces se ofrecen antes de tiempo y el proceso se alarga, porque se convierten en objeto de juego, produciéndose muchas caída de alimento, exceso de suciedad… Es preciso esperar y saber escuchar al niño cuando le interese para ofrecérselo, para dejarle, sin miedo a que pueda tirar el plato o mancharse mucho, porque si es el momento adecuado, si es el momento en el que le interesa, no pasará nada de eso.

Por ejemplo: A menudo se ofrece la cuchara antes de tiempo. El niño va a dar señales que indican que ya quiere y puede usar la cuchara: el momento de habilidad motriz en que se encuentra y el interés por cogerla. Se puede observar también su juego con cucharas, aunque las cucharas para jugar y las de comer son distintas.

– La comodidad postural de los niños durante la comida depende del tipo de mobiliario: a veces las mesas son demasiado altas, así como las sillas que les impiden llegar con los pies al suelo; los niños se escurren y la solución que encuentra el adulto es colocarlos repetidamente, no modificar el mobiliario. Podemos ofrecerle comer con más personas a su alrededor, para que no se sienta solo y vea que la comida es un momento social y de lenguaje, también.

Que un niño coma mucho o poco, de todo o solo de algunas cosas, no tiene que alterar la calidad de la relación con el adulto. No sirve de nada enfadarse, tenemos que averiguar la causa de su inapetencia o de su oposición con el fin de modificar aquello que dependa del adulto.

Por: Marta Villegas y Beatriz Glez

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