clip_image002Trabajar la comunicación con nuestros hijos es algo que debemos hacer desde el momento en el que nacen. Quizás no nos demos cuenta hasta la adolescencia de lo importante que es. Sin embargo, la complicidad, la confianza y los cauces necesarios para que se dé una comunicación fluida cuando nuestros hijos sean un poco más mayores es algo que debemos favorecer desde que son pequeños.

Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que para que haya un buen diálogo hay que saber escuchar.

clip_image003Para ello:

  • No interrumpas y ten paciencia. Esto vale para todas las edades, desde el hijo o hija que casi no sabe hablar, pero nos quiere pedir algo hasta, el adolescente que nos quiere explicar un problema o una alegría y lo hace de una forma acalorada.
  • Cuida el lenguaje no verbal. La mirada y el gesto ocupan un papel primordial. Mirar a los ojos de nuestro hijo y aprobar afirmativamente con el gesto para animar y demostrar que nos interesa lo que nos dice. Mirada y gesto establecen la complicidad de la amistad y de la confianza mutua.
  • Aprende a preguntar. Conviene hacer una pregunta de manera positiva para asegurarnos de que nos enteramos y entendemos lo que nos dicen; también sirve preguntar para captar el nivel que tienen de entendimiento del tema que sea.
  • No mires el reloj. Para los hijos es muy importante que demostremos un interés real por sus cosas.
  • Sé discreta. Muchos hijos adolescentes se quejan de que los padres cuentan a los demás las cosas íntimas que les han confiado. Seguro que los padres no actuamos con mala intención al hacerlo, pero es algo que demuestra poca comprensión y respeto para los sentimientos de los hijos.

Escuchar no es oír. Significa esforzarse para comprender lo que se nos dice sin interrupciones. Conviene saber callar para no invadir los espacios de intimidad de nuestro adolescente y darle tiempo a reflexionar.

Cuántas veces hemos llamado pesadas a nuestras madres y ahora, que nos toca ejercer de madres a nosotras, son nuestros hijos los que nos echan en cara este mismo defecto. Ser demasiado insistentes es un inconveniente para lograr una buena comunicación. Intenta crear vivencias compartidas para que todos podáis poner en común aquello que os apetece contar.

Las comidas y las sobremesas nos ofrecen a todos una oportunidad estupenda de poner en práctica muchos valores relacionados con la comunicación: apertura, respeto, espíritu de servicio, moderación o generosidad.

http://www.letsfamily.es/go/Article/11487582/Como-dialogar-con-nuestros-hijos.html

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