Para hablar de cómo los niños comparten con los demás debemos conocer primero por qué etapa están pasando, las consecuencias, las causas y qué actitud debemos tomar los adultos que estamos cerca de ellos.

 

El niño cuando es bebé todavía no sabe diferenciar su persona de la de la madre. Poco a poco, tomando experiencias y conocimientos del entorno y de sí mismos, a través del movimiento, se va a ir descubriendo. Necesitará saber qué le gusta, qué es capaz de hacer motóricamente, hasta dónde puede llegar, qué norma se puede sobrepasar y cuál no, es decir, ir conociendo su IDENTIDAD. Estará centrado en sí mismo, es la etapa del EGOCENTRISMO.

Ahora no es capaz de ponerse en lugar del otro cómo los adultos, es por ello que les cueste compartir, que crean que todo es suyo, aunque esté tirado en el suelo, que empujen y no se den cuenta que han hecho daño. En estos momentos es difícil que comprendan en profundidad lo que siente el otro. Su punto más álgido llega sobre los 2 años y no termina hasta los 4 aproximadamente.

Es muy común decirles: “comparte con tu amigo o con este niño el juguete que tienes en las manos, o los de la propia habitación” y el niño no quiera. Todo esto es normal, sus pertenencias forman parte de sí mismo y creen que pueden perder su identidad. Nosotros tampoco compartimos nuestro coche o nuestra ropa con cualquiera, ¿cómo no lo va a hacer un niño que está pendiente sólo de sí mismo?

¿Qué podemos hacer?

  • Sobre todo respetarles en la etapa en la que están, no presionar para que compartan las cosas, cuando lo dejen ya podrá cogerlo el otro.
  • Acompañarles para que pidan un objeto que tiene el otro y no se lo arranque de las manos directamente, esto casi siempre funciona, y si no se lo presta, explicarle los posibles motivos para reducir su frustración y aumentar su espera.
  • Poner palabras a sus emociones y sentimientos.
  • Diferencia con él que objetos quiere compartir y cuáles no.

 

Por: Marta Villegas y Beatriz Glez

Anuncios